Cuando era pequeña, mis primos decían que yo era muy llorona.
Este mes me encontré viendo videos de cuando era niña y, en todos, salía sonriendo.
Me dio curiosidad pensar que tal vez lo que la gente recuerda de nosotros no siempre es lo que realmente fue… y que incluso lo que nosotros recordamos tampoco necesariamente es la realidad.
Por ejemplo, duré muchos años con el novio que me inspiró a crear Holi. En ese momento me sentía muy identificada con una versión mía más herida, más dolida.
Ahora que estoy en otra etapa, esa versión ya no encaja con quien soy hoy.
Y entendí algo: a veces cambiamos de entorno porque ya no queremos seguir siendo definidos por una versión antigua de nosotros.
Porque mudarnos de piel frente a alguien que nos conoce bien puede ser mucho más difícil que hacerlo frente a alguien nuevo.
Y si tú también estás mudando de piel, cambiando de versión,
deseo que te des la oportunidad de hacerlo sin tener que dar tantas explicaciones.
Una velita… y a transformar eso que ya no te gusta de ti,
eso con lo que ya no te identificas.