Las redes funcionan como una lupa: agrandan la felicidad, las parejas se ven más enamoradas de lo que están, los emprendimientos parecen más exitosos de lo que realmente son, la gente aparenta ser más feliz y tener más importancia de la que tiene en algunos espacios.
Por eso dicen que los mejores momentos no tienen fotos. Tal vez porque, en esos espacios, no estamos tan preocupados por demostrar nada… ¿Demostrar a quién?
Quizá lo que más nos desgasta energéticamente es esa necesidad constante de querer justificar nuestro valor: por divertirnos más, por hacer más, por ser más.
Te dejo este texto que escribió Lucía Be —una empresaria que decidió cerrar su empresa— y que resonó mucho conmigo:
"Yo no quiero vivir así. Ya no quiero hacer de todo una performance. Ya no quiero demostrar nada. Solo quiero vivir y estar presente."
En redes ves al borracho, no ves el guayabo.
Ves la fiesta, no la soledad del día después.
Ves empresas exitosas, no los meses de pérdidas.
Ves parejas felices, no las discusiones.
Una velita para vivir más en el presente .